Publicamos el artículo que nos ha hecho llegar Marcelo Sandoval, desde Guadalajar, México. Este compañero, que ha sido convocado por nuestro llamado, manifiesta sus ganas de participar, pero por temas de distancias le resulta imposible. Hablamos con él y aceptó que sus reflexiones las hiciéramos públicas. A continuación puedes leer el texto completo o descargarlo desde este enlace.

 

 

Astillas pasadas del anarquismo en el ahora-tiempo
del pensamiento ácrata

 

No es así que lo pretérito arroje su luz sobre lo presente o lo presente sobre lo pasado, sino que imagen es aquella en la cual comparecen en una constelación el pretérito con el presente.
Walter Benjamin

 

Percibir el pasado de modo de volver visible el presente como instante revolucionario.
Susan Buck-Morss

 

¿Cómo podemos pensar actualmente el anarquismo? ¿Cómo construir procesos autonómicos y autogestivos? Tal vez estos dos cuestionamientos recorren la mayoría de las discusiones, debates y prácticas de los colectivos y organizaciones anarquistas, y además, genera un gran conflicto el no poderlas responder, por lo que se acaba recurriendo al uso dogmático de las ideas de los anarquistas de finales del siglo XIX y principios del XX, el eterno retorno a los mismo discursos y formas de entender la construcción de un mundo diferente, pensar que hay una solución de antemano, que con el solo hecho de esperar pasivamente, el progreso de la humanidad nos llevara a una revolución social.

 

No quiere decir que nos olvidemos de nuestras historias e ideas, por el contrario el olvidar nos hace repetir; por el contrario necesitamos convocar nuestras experiencias políticas, organizativas y de luchas pasadas, esos proyectos que muchas veces quedaron frustrados y derrotados deben irrumpir como astillas en nuestro pensamiento libertario actual, las posibilidades de construir otro mundo en las diferentes revoluciones y luchas anarquistas que no se llevaron a cabo pueden actualizar y potencializar nuestro hacer ahora.

 

Recordar, es decir, liberar esos momentos del anarquismo en México que generaron una ruptura en el continuum de dominación de la historia, las primeras experiencias de organización de trabajadores de la ciudad y las rebeliones anarcoagraristas del siglo XIX y la del magonismo a principios del siglo XX; son dos relámpagos que irrumpieron construyendo una practica política anarquista única. Las dos experiencias convocaron un pasado de lucha que los inspiro y al mismo tiempo lo actualizaron, le volvieron a dar vida en su lucha, aunque de forma diferente, la resistencia de los pueblos indígenas de cientos de años contra el despojo y la discriminación, primero de la colonización española y luego de los liberales y conservadores.

 

Por esos pensar el anarquismo ahora implica actualizar nuestro pasado, un pensamiento libertario donde el hacer presente y futuro se inspire en los proyectos truncos y olvidados anteriores. Hacemos justicia y liberamos esas luchas, que no se llevaron a cabo pero que se pueden concretar, en lo que hacemos y construimos.

 

La historia del anarquismo, son los múltiples pasados que han generado una diversidad de sujetos individuales y colectivos que desde su hacer crearon múltiples posibilidades de construir un presente diferente al que vivimos ahora, que resultaron en fracasos y derrotas, aunque no por eso ya cerrados o estériles, son momentos con la potencialidad de ser abiertos en el ahora-tiempo, ese hacer creativo y que imaginaba otra forma de vida que resulto truncado se mantiene en el presente como potencia, como energía.

 

Por eso veamos desde otro tiempo nuestra historia, ya no con una perspectiva del tiempo lineal y homogéneo, ya no considerar que el pensamiento anarquista es producto de un desarrollo evolutivo continuo, donde se parte del mutualismo, luego se llega al colectivismo para pasar al comunísimo libertario y al anarcosindicalismo, llegando a la infinidad de tendencias que han surgido entre los sesentas hasta los noventas, esto nos lleva solo a entrar a la lógica capitalista de fragmentar, caer en discusiones estériles, en donde una tendencia se quiere poner por encima de la otra haciendo visible nuestras carencias y limitaciones en nuestra práctica política de los colectivos, organizaciones, redes, coordinadoras en las que estamos y queremos construir.

 

El anarquismo es al mismo tiempo el ideario pasado y el que surge en el presente, es al mismo tiempo insurreccional, mutualista o anarcocomunista, todo depende de los momentos de la acción. “La Social”, la primera organización anarquista mexicana, parte en sus principios del mutualismo (para la ciudad) y el fourierismo (para los pueblos indígenas) pero en los momentos de acción política recurre al procesos insurreccionales en la rebeliones agrarias, ya que los indígenas estan en confrontación y tensión permanente con el Estado y los hacendados, al mismo tiempo recurren al pensamiento colectivista, ante las necesidades y realidad de los trabajadores de la ciudad. Los magonistas que pensaban su política desde la insurrección armada contra el Estado y los capitalistas, desarrollaron uno de los trabajos de propaganda más importantes por medio del periódico Regeneración, así como participaron en procesos organizativos autónomos con comunidades indígenas del sur y tribus del norte del país y sindicalista revolucionario en fábricas, son momentos que detiene la continuidad lineal del tiempo, tiempos de lucha y pensamiento que saltan fuera del continuum, pero al ser el presente todavía la sucesión de la historia de los vencedores, de los que dominan, estas astillas libertarias que viven en nuestro presente se tiene que convocar en nuestra practica cotidiana para hacer estallar el tiempo homogéneo y vació de la dominación capitalista.

 

Estas experiencias pasadas del anarquismo nos muestran que el que estemos inmersos en una dinámica de debates en abstracto viendo cual tendencia libertaria es mejor, pensando que por el hecho de traer cierta estética o repetir consignas de memoria se estan haciendo proyectos autonómicos o autogestivos. La historia hace evidente en el tiempo-actual que no estamos creando procesos de autoorganización, pero la historia también hace evidente que es posible irrumpir en, y hacer estallar, el continum de la dominación.

 

Pero, entonces ¿Cómo actualizar el anarquismo desde nuestro hacer y pensar cotidiano? ¿Cómo convertir la acción anarquista de nuestros colectivos y organizaciones en temporalidades que generen rupturas en la aparente continuidad de la historia?

Marcelo Sandoval Vargas.

Octubre de 2007

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